Defensa personal contra armas blancas

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Defensa personal contra armas blancas

Las armas blancas han convivido con el ser humano desde los inicios de la humanidad, tanto como herramienta para obtener o procesar alimentos, como para armas utilizadas entre distintos grupos de humanos, en las primeras guerras humanas.

Este tipo de armas fue utilizada como una de las principales armas de guerra hasta el desarrollo y la implantación general de las armas de fuego a finales del siglo XIX.

Por tanto, todas las culturas humanas, han desarrollado e incorporado en sus sistemas de combate técnicas con y contra armas blancas.

Sin embargo, a día de hoy, se ha extendido la idea de que es imposible defenderse contra un arma blanca, y que por tanto, solo cabe colaboración y sumisión cuando un agresor esgrime un arma blanca contra ti.

A lo largo de este artículo, intentaremos demostrar que, aun generando una importante ventaja para el agresor, es posible realizar defensas contra un arma blanca a mano vacía y, por tanto, la actitud sumisa no es la única posible, e incluso en los casos mas extremos, no es la recomendable.

Definición de arma blanca y tipos

Para empezar, podemos definir un arma blanca como cualquier objeto que corta y/o pincha.

Por tanto, una navaja o una espada, son claros ejemplos de un arma blanca y que todos conocemos, sin embargo, también lo sería también un destornillador o un cepillo de dientes al que se le ha afilado la punta.

Si bien en el pasado las armas blancas más comunes eran las espadas, actualmente, las armas blancas mas comunes serían los cuchillos de cocina, las navajas y, en menor medida, los machetes.

Las armas blancas pueden clasificarse en varios tipos según el criterio que se utilice:

  • Según su longitud, podemos encontrar armas cortas, espadas, sables o de asta larga.
  • Según su filo, por armas de un filo, de doble filo o sin filo.
  • Según su objetivo, si están destinadas para ser un arma o si están destinadas a otro uso.

Tipos de lesiones producidas por un arma blanca

Las principales lesiones que puede causar un arma blanca son las siguientes y dependerá del tipo de arma y del ataque sufrido:

  • Punzantes o penetrantes: Provocadas por instrumentos como picahielos, agujas, alfileres, etc… y se definen como aquellas cuya profundidad es superior a la longitud de la herida en la piel.
  • Incisas o cortantes: Provocadas por navajas, cuchillos, bisturís, etc… Es aquella producida por la presión o el deslizamiento de un filo sobre la piel
  • Contusas: Provocadas por objetos contundentes como un martillo, piedra, un bastón, etc…y se definen como aquellas producidas por un golpe, choque, caída o aplastamiento.
  • Incisopunzantes: Provocadas por cuchillos de cocina, puñales o tijeras, etc…provocan heridas con características incisas y punzantes
  • Incisocontundentes: Provocadas por machetes, hachas, espadas, etc…provocan heridas con características incisas y contundentes.

¿Es posible defenderse contra un arma blanca?

Con todo lo analizado anteriormente, solo cabe preguntarse si es realmente posible defenderse de un arma blanca a mano vacía, a lo que indudablemente debemos responder que SI.

Tanto históricamente, como actualmente, las personas seguimos sufriendo ataques con armas blancas y seguimos repeliéndolos, con mayor o menor éxito, logrando sobrevivir al ataque.

En este tipo de agresiones, tanto el protocolo contra este tipo de armas como la técnica de defensa y desarme deben aplicarse de manera perfecta para no salir herido, sin embargo, esto es prácticamente imposible, por lo que el éxito debe basarse en sobrevivir a la agresión, no en no salir herido, lo cual es altamente probable.

En cualquier caso, no queremos dar falsas expectativas ni una ilusión de seguridad equivocada, en la mayoría de los casos, una agresión con arma blanca tiene una probabilidad muy alta de terminar mortalmente, y por tanto, exponer nuestras vidas de esa forma para preservar nuestro patrimonio puede no ser la mejor idea.

«Por último, desde combate cuerpo a cuerpo, preferimos ser un guerrero en el jardín que un jardinero en la guerra, y por tanto, entrenamos habitualmente el combate con y contra armas blancas, puesto que en la mayoría de ocasiones, sufrir una agresión de este tipo no depende de nosotros, sino del agresor. Estaremos listos.»

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